Trabajar por amor a Dios y amor al projimo es la meta de la pastoral. En el seno de la Iglesia, la pequeña comunidad es un faro de luz que ilumina el camino hacia fraternidad. Unidos por la fe, nos reunimos para estudiar la Palabra de Dios, que nos guía y transforma a la luz del Magisterio y la Sagrada Tradicion. La Biblia, fuente inagotable de sabiduría, nos enseña a vivir en amor, justicia y misericordia, y en nuestras reuniones, cada versículo se convierte en semilla que germina en nuestros corazones, fortaleciendo nuestra relación con Cristo y con los hermanos. En estas pequeñas comunidades, florecen las relaciones de fraternidad y hermandad cristiana. Somos una familia en Cristo, donde cada miembro es valorado y amado. Compartimos nuestras alegrías y penas, apoyándonos mutuamente en los momentos de dificultad y celebrando juntos las bendiciones recibidas. Esta comunión nos permite experimentar el amor de Dios de manera tangible, a través del cariño y la solidaridad de nuestr...