inicio

 


Trabajar por amor a Dios y amor al projimo es la meta de la pastoral.

En el seno de la Iglesia, la pequeña comunidad es un faro de luz que ilumina el camino hacia fraternidad. Unidos por la fe, nos reunimos para estudiar la Palabra de Dios, que nos guía y transforma a la luz del Magisterio y la Sagrada Tradicion. La Biblia, fuente inagotable de sabiduría, nos enseña a vivir en amor, justicia y misericordia, y en nuestras reuniones, cada versículo se convierte en semilla que germina en nuestros corazones, fortaleciendo nuestra relación con Cristo y con los hermanos.

En estas pequeñas comunidades, florecen las relaciones de fraternidad y hermandad cristiana. Somos una familia en Cristo, donde cada miembro es valorado y amado. Compartimos nuestras alegrías y penas, apoyándonos mutuamente en los momentos de dificultad y celebrando juntos las bendiciones recibidas. Esta comunión nos permite experimentar el amor de Dios de manera tangible, a través del cariño y la solidaridad de nuestros hermanos.

El trabajo en grupo es esencial para hacer realidad el Reino de los Cielos en nuestros espacios y comunidades. Juntos, nos comprometemos a ser instrumentos de paz y justicia, llevando el mensaje de Cristo a nuestros vecinos y transformando nuestro entorno con acciones concretas de caridad y servicio. La solidaridad se convierte en nuestra bandera, y cada obra de misericordia es un paso más hacia la construcción de un mundo más justo y humano.

En este caminar, la Pastoral de Pequeñas Comunidades juega un papel fundamental como ente articulador del servicio parroquial. Es ella quien siembra la semilla de la comunidad, la acompaña en su germinación y crecimiento, y la sostiene con su guía y formación. A través de esta pastoral, cada pequeña comunidad encuentra su lugar en la gran familia parroquial, contribuyendo así a la misión evangelizadora de la Iglesia y al fortalecimiento de la fe en cada rincón de nuestra sociedad.

Que el Espíritu Santo nos guíe siempre, para que, como pequeñas comunidades, seamos verdaderos testigos del amor de Cristo y constructores incansables de su Reino en la tierra. Amén

Comentarios

  1. Excelente, nos motiva a seguir el camino de la evangelización

    ResponderEliminar
  2. Nos invita a ver a nuestros vecinos como los vería Jesús.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Peregrinos de la Esperanza

Eclesiología y evolución de las Pequeñas Comunidades Cristianas